17.12.09

Relato de mi imaginación del cuadro que nunca fue

En el basto desierto, el metal esta vivo, acero, hierro, bronce y demás es todos lados.

Espinas y pues desgarrantes, pruebas de crueldad. Desgarrantes existencias que terminan en carmesí. Pruebas de crueldad y oxido de mentiras. Uniones mal hechas, mal formadas y mal soldadas.

Cuerpos desgarrándose ante mis ojos, cuerpos de los inocentes, de los que muchos quieren, cuerpos de los que nunca serán.

Los tallos metálicos que dan vida y forma a sus siluetas florales, ninguno refleja o brilla más. Solo polvo, mugre, oxido y sangre.

Desde lo más alto de la flor esta la muestra casi maternal de aquellos que dejaron de ser y nunca fueron, y casi llorando se ven. Casi llorando y derramando lagrimas de sangre se las ve. Llorando por la pérdida, por la muerte.

Entre todo este desierto se ve a la única sosteniéndote, sosteniéndome.

Una esperanza, una oportunidad.

Con las últimas fuerzas, después de años de espera no lo dejará caer, no quiere, no debe.

Esa flor metálica que solo frío emana de sí y sus afines no nos dejará caer, no dejara caer la vida que emana de sus pétalos.

La vida al punto antes de su destrucción en el mar de sangre y violencia.

Al mar de metal, al mundo actual.




César G. Roldán Campi
Nicholas C. Cogliostro

No hay comentarios: